Blog · Lo que nadie te enseña

Todo lo que conviene saber antes de abrir un negocio: cuánto dinero necesitas, cómo probar tu idea, socios, lo legal, tus primeros números y cuándo cambiar.

Por Juanjo Hernández25 min de lectura
Un local vacío de noche con la persiana a medio subir y una mesa con planos y herramientas bajo una lámpara.
Antes de abrir, las cuentas. Imagen generada con IA (Google Gemini).

Tienes la idea, las ganas y quizás algo de dinero ahorrado. Ya te imaginas el local, el logo y el primer cliente entrando por la puerta. Y casi todo lo que te dicen a tu alrededor es “hazlo, tú puedes”. Este artículo no te va a decir que no lo hagas. Te va a decir lo que casi nadie te dice antes, para que lo hagas con los ojos abiertos.

Lo que casi nadie te dice antes de abrir

Abrir es la parte fácil. Lo difícil es aguantar los primeros dos años: el dinero se acaba más rápido de lo que crees y los clientes llegan más lento de lo que esperas.

No es pesimismo. Es lo que dicen los números. En Colombia, según Confecámaras, de las 296.896 empresas que se crearon en 2017, solo 98.696 seguían activas cinco años después: una de cada tres. Y el golpe más fuerte llega pronto: casi tres de cada diez ya no estaban operando al año siguiente de abrir. En México, el INEGI calcula que un negocio vive en promedio 7,8 años desde que nace, y menos en el comercio: 6,9 años.

La pasión no paga el alquiler.

La pasión es necesaria. Sin ella no aguantas los meses difíciles. Pero no reemplaza los números. Muchos negocios cierran con dueños apasionados, trabajadores y talentosos, que se quedaron sin dinero antes de que el negocio despegara.

Lo que dicen de verdad esos números

Esas cifras no significan que tu negocio vaya a cerrar. Significan que abrir sin preparación es arriesgado, y que hay cosas que mejoran mucho tus probabilidades.

  • El tamaño importa. Según el mismo estudio de Confecámaras, a los cinco años seguían activas unas tres de cada diez microempresas, seis de cada diez pequeñas y siete de cada diez medianas. Los negocios más pequeños son los más frágiles, porque tienen menos colchón para aguantar un mal mes.
  • La forma importa. También según Confecámaras, las empresas constituidas como sociedad sobrevivieron más que las registradas a nombre de una persona: el 44,5 % frente al 30,2 % a los cinco años. No es magia del papel: suele reflejar negocios más ordenados desde el principio.
  • El primer año es el más peligroso. Es cuando más dinero sale y menos clientes hay. Si llegas bien preparado a ese primer año, ya tienes mucho ganado.

Este artículo es justamente sobre eso: cómo llegar preparado.

Antes del negocio, tú

Casi todas las guías empiezan por la idea. Esta empieza por ti, porque el negocio va a depender de tu tiempo, tu dinero y tu energía durante mucho tiempo. Antes de mirar locales, hazte estas preguntas con honestidad:

  • ¿Cuánto tiempo tienes de verdad? No el que te gustaría tener: el que te queda después del trabajo, la familia y el descanso. Un negocio nuevo pide más horas de las que crees.
  • ¿Cómo están tus finanzas personales? Si ya tienes deudas personales que te aprietan, un negocio nuevo las va a apretar más. Ordena primero tu casa.
  • ¿Tienes un colchón personal? Aparte del dinero del negocio, lo que necesitas para vivir unos meses si el negocio no te paga.
  • ¿Quién te apoya? Tu pareja, tu familia o las personas con las que vives van a vivir el negocio contigo. Habla con ellas antes, no después.
  • ¿Qué sabes y qué no? Quizás sabes hacer muy bien el producto, pero nunca has vendido, cobrado ni llevado cuentas. No pasa nada: se aprende. Pero conviene saber desde el principio qué te falta y buscar quién te ayude.

Nada de esto es para desanimarte. Es para que, cuando abras, el negocio sea lo único nuevo en tu vida, y no lo único que la sostiene.

El error más común: calcular solo lo que cuesta abrir

Casi todos calculan lo que cuesta abrir y olvidan lo que cuesta mantenerse abierto mientras llegan los clientes. Se gastan todo en el local y la decoración, y se quedan sin dinero para operar.

Pasa así: juntas el dinero para la adecuación, los equipos, los muebles y el primer inventario. Abres. Y descubres que el primer mes vendes la mitad de lo que esperabas, que el segundo mes llegan las facturas de servicios, la nómina y el alquiler, y que no tienes de dónde sacar.

Un ejemplo con números

Ejemplo ilustrativo: una cafetería pequeña.

Lo que cuesta abrir
Adecuación del local 8.000
Máquina de café y equipos 6.000
Muebles 3.000
Depósito del alquiler 1.000
Primer inventario 1.500
Permisos y trámites 500
Total para abrir 20.000
Lo que cuesta mantenerse abierta cada mes
Alquiler 1.000
Sueldo de un empleado 900
Tu sueldo 800
Servicios 300
Contador, software y mantenimiento 200
Gastos fijos del mes 3.200

Casi todo el mundo junta los 20.000 para abrir. Pero si los primeros meses las ventas apenas alcanzan para pagar el café, la leche y los vasos, los 3.200 de cada mes tienen que salir de otro lado. Seis meses así son 19.200. Es decir, para abrir con tranquilidad esta cafetería necesita casi el doble de lo que su dueño pensaba.

Fíjate en que incluí tu sueldo. Si no lo incluyes, estás asumiendo que puedes vivir sin ingresos varios meses. Si de verdad puedes, bien. Pero tiene que ser una decisión, no un descuido. Lo explico en Págate un sueldo fijo, aunque seas el dueño.

Cuánto dinero necesitas de verdad

La regla que te recomiendo: lo que cuesta abrir, más al menos seis meses de gastos fijos, sin contar con ventas.

¿Por qué sin contar con ventas? Porque las ventas de los primeros meses son las más difíciles de adivinar. Si llegan, mejor: te sobra colchón. Si no llegan, sobrevives mientras ajustas.

La forma más precisa: tu tabla de 13 semanas con ventas bajas

Seis meses es una regla general. Para tu caso concreto, arma una tabla semana por semana con lo que vas a cobrar y lo que vas a pagar durante los primeros tres meses. Pon ventas bajas, siendo pesimista, y mira cuál es la semana con el saldo más bajo. Ese punto te dice cuánto dinero necesitas tener al empezar para no quedarte en cero.

Te explico cómo armarla, paso a paso, en Flujo de caja: la guía para que tu negocio no se quede sin dinero. Y si quieres calcular cuántas semanas aguantarías sin ventas, usa la herramienta gratuita Colchón de caja.

Cuánto aguanta tu colchón

Volvamos a la cafetería del ejemplo. Supón que, de cada venta, después de pagar el café, la leche y los vasos, le queda la mitad. Sus gastos fijos son 3.200 al mes, así que su punto de equilibrio es de 6.400 en ventas. Mira cuánto le duran los 19.200 de colchón según cuánto venda al mes, con sus 3.200 de gastos fijos:

Ventas Le queda (50 %) Resultado El colchón dura
2.000 1.000 −2.200 Unos 8 meses
4.000 2.000 −1.200 16 meses
6.400 3.200 0 No lo necesita

Con el colchón, la dueña tiene tiempo para ajustar: cambiar el horario, subir precios, probar otro producto o mudarse a un mejor lugar. Sin el colchón, el primer mes flojo ya es una crisis. Esa es la diferencia entre un negocio que aprende y uno que cierra antes de aprender.

Los gastos que casi nadie incluye

  • Tu sueldo, como ya vimos.
  • Los impuestos de los primeros meses, que a veces llegan cuando menos dinero hay.
  • El inventario que se queda quieto. Lo que compras y no se vende en los primeros meses es dinero atrapado.
  • Lo que tus clientes te deben. Si vendes a crédito, la venta llega hoy y el dinero en 30 o 60 días. La herramienta gratuita Capital de trabajo te ayuda a calcularlo.
  • Los imprevistos. Algo se va a dañar, algo va a costar más y algún trámite se va a demorar. Agrega un margen.

Si no tienes ese dinero

Tienes tres caminos, en este orden:

  1. Empieza más pequeño. Casi siempre hay una versión más barata de tu idea que te deja probar antes de invertir en grande. Lo vemos más abajo.
  2. Vende antes de abrir. Preventas, encargos y anticipos te dan dinero y, además, te confirman que hay clientes.
  3. Pide prestado con cuidado. Solo si sabes con qué dinero lo vas a devolver y en qué semana. Te explico cómo pensarlo en Deuda buena y deuda mala.

Y una línea roja: no hipoteques tu casa para abrir tu primer negocio. Volveré sobre eso al final.

Prueba tu idea antes de abrir

La mejor inversión que puedes hacer antes de abrir no cuesta casi nada: comprobar que hay gente dispuesta a pagar por lo que vas a vender.

Habla con al menos veinte posibles clientes

No con tu familia ni con tus amigos, que te van a decir que sí por cariño. Con personas que podrían comprarte de verdad. Y no les preguntes “¿te gustaría que abriera esto?”, porque todos van a decir que sí. Pregúntales por su problema:

  • ¿Cómo resuelves esto hoy?
  • ¿Qué es lo que más te molesta de cómo lo resuelves?
  • ¿Cuánto pagas hoy por eso?
  • ¿Cuándo fue la última vez que lo compraste?
  • ¿Qué te haría cambiar de proveedor?

Si después de veinte conversaciones nadie tiene el problema que crees que resuelves, o ya lo tienen bien resuelto, es la información más barata que vas a conseguir. Te acabas de ahorrar el local.

Lo que dice la gente y lo que hace la gente

La gente es amable y te va a decir que tu idea es buena. Pero decir es gratis. Lo que de verdad vale es lo que hacen con su dinero. Por eso el siguiente paso es venderles algo.

Véndeles algo antes de abrir

  • Una preventa: cobra por adelantado lo que vas a entregar cuando abras, con un descuento por confiar en ti.
  • Encargos: si vas a vender comida, ropa o servicios, empieza aceptando pedidos desde tu casa o por redes.
  • Una prueba pequeña: un puesto en una feria, un local temporal unas semanas o una venta por internet.
  • Tus primeros clientes de servicios: consigue dos o tres que te paguen antes de alquilar una oficina.

Si nadie te compra cuando el producto ya existe y el precio es real, es muy probable que tampoco te compren cuando tengas el local abierto. Abrir sin haberle vendido nada a nadie es apostar el dinero a una suposición.

Mira a la competencia, sin miedo

Que haya competencia no es malo: significa que hay gente pagando por eso. Lo que necesitas saber es qué ofrecen, a qué precio, qué les critican sus clientes y qué podrías hacer distinto. Visítalos como cliente. Lee sus comentarios. Pregunta precios. Y no compitas solo por ser más barato: te explico por qué en Cómo poner precios sin regalar tu margen.

Empieza pequeño

Montar un local grande antes de saber si hay clientes es una de las formas más rápidas de perder dinero. Un local grande trae un alquiler grande, una adecuación cara, más empleados y más inventario. Y todo eso se paga cada mes, vendas o no vendas.

Casi siempre hay una versión pequeña de tu idea:

  • Comida: empieza con pedidos desde una cocina que cumpla las normas, una cocina compartida o un puesto en una feria, antes del restaurante.
  • Ropa o productos: empieza vendiendo por internet o en ferias, antes de la tienda.
  • Servicios: empieza desde tu casa o en una oficina compartida, antes de la oficina propia.
  • Talleres y oficios: empieza con un espacio pequeño y la herramienta básica. Compra la máquina grande cuando tengas los clientes que la llenen.

Empezar pequeño no es pensar en pequeño. Es aprender con poco dinero en juego. Cada error que cometes con un negocio pequeño cuesta poco. El mismo error con un negocio grande puede costarte todo.

Tu primer negocio no tiene que ser el negocio de tu vida.

Muchos de los negocios exitosos que conoces no son el primero de su dueño. El primero sirve para aprender: a vender, a cobrar, a contratar, a llevar los números. Si sale bien, perfecto. Si no, lo que aprendiste te sirve para el siguiente.

Cómo elegir el lugar

Si tu negocio necesita un local, el lugar es una de las decisiones más caras y más difíciles de deshacer. Antes de firmar:

  • Cuenta a tu cliente, no a la gente. Que pase mucha gente no sirve si no es la que te compra. Párate frente al local en distintos días y horas, y cuenta cuántas personas como tu cliente pasan.
  • Mira quién está cerca. Los negocios vecinos pueden traerte clientes o quitártelos. Una zona de oficinas no es igual de noche que de día.
  • Haz la cuenta del alquiler contra tus ventas. Pregúntate qué parte de lo que esperas vender se va solo en alquiler. Si para pagarlo tienes que vender como el mejor mes de tu vida, es demasiado caro para empezar.
  • Lee el contrato con calma. Cuánto dura, cuánto sube cada año, qué pasa si te quieres ir antes y quién paga las adecuaciones. Un contrato largo sin salida puede atarte a un local que no funciona.
  • No te enamores de la decoración. Lo que gastas en dejarlo bonito no lo recuperas si te vas. Empieza con lo necesario y mejora con lo que te vaya dejando el negocio.

¿Renuncias a tu trabajo?

Es una de las decisiones más difíciles, y no hay una respuesta única. Pero hay una regla que te protege: empieza en tus horas libres y no renuncies hasta que el negocio te pague al menos tus gastos básicos.

Empezar en las noches y los fines de semana tiene ventajas enormes:

  • No dependes del negocio para comer. Puedes tomar decisiones con calma, no desde la desesperación.
  • Pruebas tu idea con poco riesgo. Si no funciona, sigues teniendo tu sueldo.
  • Aprendes cuánto tiempo te pide de verdad. Y si te gusta ese ritmo.

Llega un punto en que el negocio te pide más tiempo del que tienes. Te están llegando más clientes de los que puedes atender en tus horas libres. Ese es el momento de pensar en dar el salto. Pero dalo cuando el negocio ya cubra, como mínimo, lo que necesitas para vivir: alquiler, comida, transporte, servicios. Así renuncias para crecer, no para apostar.

Si tienes personas que dependen de ti, esto pesa todavía más. Hazlo con un colchón personal de varios meses, aparte del dinero del negocio.

Socios: cómo elegir y qué dejar por escrito

Tener un socio está bien si dejan por escrito desde el principio qué aporta cada uno, cómo se toman las decisiones, cómo se reparten las ganancias y qué pasa si uno se quiere ir.

Un buen socio puede ser lo mejor que le pase a tu negocio: alguien que sabe lo que tú no sabes, que comparte el trabajo y el riesgo, y con quien puedes pensar las decisiones difíciles. Un mal acuerdo con un buen socio puede destruir el negocio y la amistad.

Antes de asociarte, pregúntate

  • ¿Qué aporta cada uno? Dinero, trabajo, contactos, conocimiento. ¿Cuánto vale cada aporte?
  • ¿Quién hace qué? Si los dos deciden todo, nadie decide nada. Repartan responsabilidades.
  • ¿Tienen las mismas expectativas? Uno quiere crecer rápido y otro quiere un negocio tranquilo. Uno quiere reinvertir todo y otro necesita sacar dinero cada mes. Esas diferencias explotan después.
  • ¿Podrías trabajar con esta persona en un mal momento? En los buenos, todos se llevan bien.

Lo que tiene que quedar por escrito

Hazlo con un abogado o un contador de tu país. Cuesta mucho menos que una pelea entre socios sin nada firmado. Y si tu socio es un amigo o un familiar, todo esto aplica todavía más. Lo explico en Contratar a un amigo.

Cómo te van a conocer tus primeros clientes

Abrir no significa que la gente vaya a llegar. Los primeros clientes hay que ir a buscarlos, y no hace falta un gran presupuesto para hacerlo.

Empieza por lo que ya tienes

  • Tus conversaciones de prueba. Las personas con las que hablaste antes de abrir son tus primeros candidatos. Avísales cuando abras.
  • Tus redes personales, pero para que te recomienden, no para que te compren por compromiso. Pídeles que le cuenten a quien pueda necesitarte.
  • Los negocios vecinos o complementarios. Una panadería y una tienda de café, un taller y una tienda de repuestos. Recomendarse entre ustedes no le cuesta nada a nadie.

Que te encuentren cuando te buscan

Hoy, mucha gente busca en el celular antes de comprar. Lo mínimo es que te encuentre: tu negocio en los mapas, con dirección, horario, fotos reales y un número de contacto que alguien conteste. Una cuenta de mensajería para negocios con un catálogo sencillo. Y una red social donde tu cliente ya esté, con fotos de lo que haces y de cómo lo haces.

No necesitas estar en todas partes. Es mejor una sola red bien cuidada que cinco abandonadas.

Pide recomendaciones y mide de dónde llegan

El cliente que llega recomendado compra más rápido y vuelve más. Pide a tus primeros clientes satisfechos que te recomienden o que dejen una reseña. Y pregunta siempre: “¿Cómo supiste de nosotros?”. Anótalo. En pocos meses sabrás qué funciona y dónde poner tu tiempo y tu dinero.

No gastes en publicidad antes de saber qué funciona

Pagar publicidad antes de saber quién es tu cliente y qué le gusta es gastar a ciegas. Primero consigue tus primeros clientes con esfuerzo directo. Cuando sepas qué los trae y qué compran, ahí sí invierte en traer más como ellos.

Formalízate desde el principio: registro, impuestos y permisos. Cada país tiene sus reglas. Un contador al comienzo cuesta poco comparado con arreglar los errores después.

Lo que casi siempre necesitas, con nombres distintos según el país:

  • Registrar el negocio. Como persona o como sociedad. Cada forma tiene ventajas, costos e impuestos distintos. Pregúntale a un contador cuál te conviene.
  • Inscribirte ante la autoridad de impuestos. Por ejemplo: el RUT ante la DIAN en Colombia, el RFC ante el SAT en México, el RUC ante la SUNAT en Perú, el inicio de actividades ante el SII en Chile, o el alta en Hacienda y en la Seguridad Social en España.
  • Los permisos de tu actividad. Uso del suelo, salud, bomberos, licencias de funcionamiento. Dependen de tu ciudad y de lo que vendas.
  • Los contratos de tus empleados. Con todo lo que exige la ley, desde el primer día.
  • Una cuenta bancaria del negocio. Separada de la tuya. Es lo más simple y lo que más orden te da.

¿Por qué desde el principio? Porque los problemas de la informalidad crecen con el negocio. Un cliente grande te va a pedir factura. Un banco te va a pedir tus números. Y una multa por algo que no sabías puede costarte más que todo lo que ahorraste por no formalizarte. Además, como vimos, en Colombia las empresas constituidas como sociedad sobrevivieron más que las demás.

Este artículo no reemplaza la asesoría de un profesional de tu país. Los requisitos y los nombres cambian, así que confírmalos con un contador antes de empezar.

Tus cinco números desde el día uno

No necesitas ser contador. Pero hay cinco números que tienes que tener claros antes de abrir, y revisar cada mes:

  1. El costo completo de lo que vendes. No solo lo que le pagas al proveedor: también el envío, las comisiones, el empaque, las pérdidas y tu tiempo. Te explico cómo en Margen real.
  2. Tu precio. Entre tu costo y lo que vale para tu cliente. Lo explico en Cómo poner precios sin regalar tu margen.
  3. Tu punto de equilibrio. Cuánto tienes que vender al mes para no perder. Lo explico en Punto de equilibrio.
  4. Cuánto dinero necesitas para aguantar. Lo que cuesta abrir más los meses de gastos fijos, como vimos arriba.
  5. Tu tabla de 13 semanas. Lo que vas a cobrar y lo que vas a pagar, semana por semana. Lo explico en la guía de flujo de caja.

Si no tienes estos cinco, no sabes si tu negocio puede funcionar. Si los tienes, ya estás mejor preparado que la mayoría de los que abren.

Los primeros meses: qué mirar cada semana

Ya abriste. Ahora el riesgo es otro: estar tan ocupado atendiendo que no miras los números hasta que es tarde. Una rutina de media hora a la semana te protege.

Cada semana

  • Ventas contra punto de equilibrio. ¿Vas por encima o por debajo de lo que necesitas?
  • Tu tabla de 13 semanas. Actualízala con lo que de verdad entró y salió. ¿Hay alguna semana que se ve peligrosa?
  • Lo que te deben. ¿Quién no ha pagado? Cobra a tiempo. Un cliente que no paga es peor que uno que no compra.
  • Qué aprendiste. ¿Qué se vendió más de lo que esperabas? ¿Qué no se vendió? ¿Qué te preguntaron los clientes?

Cada mes

  • Compara tu plan con lo que pasó. Ventas, gastos y lo que te quedó. La herramienta gratuita Presupuesto de tres números te ayuda, y te lo explico en El presupuesto de tres números.
  • Revisa qué producto te deja más y cuál menos. Empuja el primero y revisa el segundo.
  • Ajusta rápido. En los primeros meses vas a equivocarte en muchas cosas: el precio, el horario, el producto, el lugar. No es un problema. El problema es tardar en corregir.

Tu primer empleado

Llega un momento en que no das abasto. Antes de contratar, revisa tres cosas:

  • ¿Es trabajo de todos los días o solo de unos días? Si es por temporada, quizás te sirve una ayuda por horas o por proyecto.
  • ¿Cuánto cuesta de verdad? El sueldo es solo una parte. Súmale lo que exige la ley en tu país y el tiempo que te va a tomar enseñarle. La herramienta gratuita Costo real de un empleado te ayuda a sacar la cuenta.
  • ¿Cuánto más tienes que vender para pagarlo? Cada gasto fijo nuevo sube tu punto de equilibrio. Si no sabes de dónde vendrán esas ventas, espera.

Cuando contrates, hazlo bien desde el primer día: contrato por escrito, funciones claras, metas que se puedan medir y un periodo de prueba según las reglas de tu país.

No confundas estar ocupado con estar ganando

Los primeros meses se sienten intensos. Trabajas todo el día, atiendes a todo el mundo y llegas cansado a casa. Eso no significa que el negocio esté funcionando. Lo que dice si funciona es el número del final: cuánto te quedó. Lo explico en Vender más no es ganar más.

Señales de que hay que cambiar o cerrar

Hay una señal que no conviene ignorar: llevas meses por debajo del punto de equilibrio, sin una razón clara para que cambie, y cada mes pones dinero personal para mantener el negocio abierto.

Fíjate en las palabras “sin una razón clara para que cambie”. Es normal perder dinero los primeros meses. Lo que no es normal es seguir perdiendo sin saber por qué ni qué vas a hacer distinto.

Cambiar antes de cerrar

Muchas veces el negocio no está mal: está mal una parte. Antes de cerrar, pregúntate:

  • ¿Es el precio? Quizás vendes bien, pero cobras muy poco.
  • ¿Es el producto? Quizás lo que la gente quiere es otra cosa, cercana a lo que haces.
  • ¿Es el lugar? Quizás tu cliente no pasa por donde estás.
  • ¿Es el costo? Quizás el alquiler o la nómina son demasiado para lo que vendes.
  • ¿Es el cliente? Quizás le estás vendiendo a la persona equivocada.

Cambiar una de esas cosas puede ser la diferencia. Muchos negocios exitosos terminaron vendiendo algo distinto de lo que pensaban al principio.

Cuándo cerrar

Si ya cambiaste lo que podías cambiar, si el dinero personal se te está acabando y si no ves un camino claro, cerrar a tiempo no es fracasar. Es proteger lo que te queda para el siguiente intento. Lo que de verdad duele es cerrar dos años tarde, con deudas que no puedes pagar.

El mejor negocio no es el que abre más grande: es el que sigue abierto dentro de dos años. Y a veces, el que cierra a tiempo para volver a abrir mejor.

Lo que no recomendaría nunca

  • Hipotecar tu casa para abrir tu primer negocio. Si sale mal, no pierdes un negocio: pierdes tu casa. Para un primer negocio, arriesga solo lo que puedes perder.
  • Montar un local grande antes de saber si hay clientes. Empieza pequeño, como vimos. El local grande llega cuando los clientes lo llenen.
  • Abrir sin haberle vendido nada a nadie. Antes de invertir en grande, consigue que alguien te pague.

Preguntas frecuentes

¿Necesito un plan de negocios?

No necesitas un documento de cincuenta páginas. Necesitas tener claras unas pocas cosas: quién es tu cliente, qué problema le resuelves, cuánto vas a cobrar, cuánto te cuesta, cuánto necesitas para abrir y aguantar, y cómo te van a conocer. Si lo puedes escribir en dos páginas, es suficiente para empezar. Si vas a pedir un préstamo o buscar socios, ahí sí te van a pedir algo más completo.

¿Cuánto tiempo tarda un negocio en dar ganancias?

Depende mucho del tipo de negocio, y nadie te puede dar un número exacto. Por eso la recomendación es tener dinero para al menos seis meses sin contar con ventas. Lo que sí puedes hacer es calcular tu punto de equilibrio y mirar cada semana qué tan cerca estás. Esa distancia te dice más que cualquier promedio.

¿Pido un préstamo para abrir?

Puede tener sentido si sabes exactamente en qué lo vas a usar, cuánto dinero te va a dejar eso y con qué vas a pagar las cuotas si las ventas tardan. Para un primer negocio, lo más sano es pedir poco y no poner tu casa como garantía. Te explico cómo distinguir una deuda que ayuda de una que hunde en Deuda buena y deuda mala.

¿Una franquicia es más segura?

Una franquicia te da una marca conocida, un modelo que ya funcionó y apoyo. A cambio, pagas una cuota de entrada, regalías sobre tus ventas y tienes menos libertad. No es automáticamente más segura: depende de la franquicia, del lugar y de tus números. Haz con ella las mismas cuentas que harías con un negocio propio, y habla con otros franquiciados antes de firmar.

¿Qué negocio me conviene abrir?

Uno en el que sepas algo que otros no saben, que resuelva un problema que la gente ya paga por resolver y que puedas empezar pequeño. Es mucho mejor un negocio sencillo que conoces bien que uno brillante en un sector que no entiendes.

¿Y si mi idea ya existe?

Casi todas las ideas ya existen, y eso es una buena noticia: significa que hay gente pagando por ellas. No necesitas inventar algo nuevo. Necesitas hacerlo mejor para un cliente concreto: más cerca, más rápido, con mejor atención o para alguien que hoy está mal atendido.

¿Necesito una página web desde el principio?

No siempre. Al comienzo te basta con aparecer en los mapas, tener un número que conteste y una red social bien cuidada. La página web sirve cuando ya sabes qué vendes, a quién y qué preguntas te hacen. Ahí te ayuda a responderlas y a que te encuentren.

¿Abro con un socio o solo?

Las dos cosas pueden funcionar. Un socio te suma conocimiento, dinero y compañía, pero también decisiones compartidas y posibles conflictos. Si te asocias, que sea con alguien que aporte algo que tú no tienes, y con todo por escrito.

Tu lista antes de abrir

Lo que puedes hacer esta semana

Si estás pensando en abrir un negocio, haz dos cosas esta semana:

  1. Escribe tus dos listas: lo que cuesta abrir y lo que cuesta mantenerte abierto cada mes. Multiplica la segunda por seis y súmala a la primera. Ese es el dinero que necesitas de verdad.
  2. Agenda tus primeras cinco conversaciones con posibles clientes. No para venderles: para entender su problema.

Si ya abriste, haz la lista de tus cinco números y anota los que te falten. Ese es tu trabajo del próximo mes.

La regla: abrir un negocio no es un salto al vacío si haces las cuentas antes de saltar. Empieza pequeño, aprende rápido y crece con tu propio dinero.

Fuentes

Todas las fuentes se consultaron el 20 de octubre de 2026.

Dato Fuente País Fecha
De 296.896 empresas creadas en 2017, 98.696 seguían activas cinco años después Confecámaras, vía La República y La FM Colombia Mayo de 2023
Supervivencia a cinco años por tamaño: tres de cada diez microempresas, seis de cada diez pequeñas, siete de cada diez medianas Confecámaras, vía La República Colombia Julio de 2024
Sociedades: 44,5 % activas a los cinco años; personas naturales: 30,2 % Confecámaras, vía La República Colombia Mayo de 2023
De 294.986 empresas creadas en 2017, 209.292 seguían operando en 2018: una caída de cerca del 29 % en el primer año Confecámaras, vía La República Colombia Julio de 2024
Esperanza de vida de los negocios al nacer: 7,8 años en promedio; 6,9 en comercio INEGI, vía El Universal; simulador del INEGI México 2019
Juanjo Hernández
Consultor empresarial. Reestructuro organizaciones y mejoro operaciones, finanzas y equipos en Latinoamérica. Sobre mí
¿Lo hablamos en tu empresa?
Cuéntame qué pasa en tu negocio y vemos por dónde empezar.
Charlas y contacto